|
En la escuela, ¿tu hijo no parece buscar la compañía de sus compañeros de clase? ¿Prefiere jugar sólo, que con otros compañeros? Con sus amigos o en el parque, ¿el niño no se siente bien cuando debe dirigirse a personas que no conoce. ¿Introvertido? ¿Cerrado? ¡No, tu hijo simplemente es tímido! Ayúdale a abrirse a los demás.
Es probable que tu pequeño sea tímido hasta el punto de olvidar las reglas elementales de educación que le has inculcado muchas veces. Mientras que con gente conocida las "pequeñas palabras mágicas" le vienen espontáneamente, con personas desconocidas se le "olvidan" y debes recordárselas.
El principal problema de la timidez del pequeño, y lo que debemos intentar que no ocurra, es que ésta se convierta en un hándicap para él. ¿Y cómo podemos ayudarle? En primer lugar, no debemos forzarlo a interactuar con personas que no conoce o que conoce poco. Pídele, no obstante, que dé muestras de educación con las personas que se encuentra: "buenos días", "gracias", "por favor,... esto es lo mínimo.
Anímalo progresivamente a que responda él mismo a las preguntas que le sean planteadas por otras personas. Y no te olvides de felicitarlo (en privado) cada vez que supere sus dificultades. Su seguridad debería llegar progresivamente, mediante estos intercambios, que poco a poco serán más amplios y espontáneos. También puedes invitar a uno de sus amigos, luego 2 o 3, para una actividad que le guste. Esto podrá ayudarle a apreciar el contacto con otros niños.
Como padres, no debemos pretender cambiar radicalmente a nuestro hijo, ya que no es fácil superar la timidez. Pero sí debemos tratar de ayudarle a superar este temperamento e intentar facilitarle su apertura social y así favorecer los inevitables (pero favorecedores) contactos sociales que tendrá que establecer a lo largo de toda su vida.
|