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Aunque nuestra propia casa pueda parecernos el lugar más seguro del mundo para nuestro hijo, debemos saber que, por desgracia, ésta también encierra peligros para el pequeño. De hecho, las estadísticas prueban que para los niños de entre 18 meses a 4 años, el riesgo de "accidentes caseros" es bastante elevado. Conforme los niños crecen, parecen más conscientes de los peligros que representa la casa. Sin embargo, no por ello ésta deja de ser una amenaza.
A continuación te ofrecemos una serie de consejos para limitar los "riesgos caseros" y aumentar la seguridad de nuestros hijos. La primera y primordial regla es nunca dejar a un niño sólo en casa o en compañía de otro niño de menos de 12 años.
En la cocina
En la cocina es muy importante no dejar cuchillos u otros utensilios de cocina peligrosos al alcance de los niños. Además, gira los mangos de las sartenes o cacerolas cuando estén al fuego, para que no estén "a mano" para el niño. Mantén también encendedores o cerillas fuera del alcance del chiquillo. Intenta, en la medida de lo posible, impedir que el niño entre en la cocina mientras estéis cocinando.
Los productos de limpieza deberán estar guardados en un mueble cerrado (en alto, si es posible) y en su embalaje de origen. Intenta adquirir productos con "cierre de seguridad". En ningún caso coloques productos peligrosos en recipientes alimenticios (botellas de gaseosa, de leche,...) Por último, nunca dejes a tu niño sin vigilancia dentro de la cocina.
En el cuarto de baño
Mientras los niños sean pequeños y les demos nosotros el baño, deberemos tener cuidado con posibles resbalones y caídas (piensa en las alfombras de baño) pero, sobre todo, nunca dejarle sólo y tener mucho cuidado no se acerque a los mandos, para no correr el riesgo que abra el agua caliente. De todas maneras, con el agua caliente hay que prestar mucha atención incluso cuando son más mayores y se duchan sólos.
Cuando el niño ya es mayor hay que tener precaución con que no entre en contacto con aparatos cortantes o eléctricos (secador, radiador eléctrico,...). Evitaremos pues dejarlos cerca del borde de la bañera o al alcance de sus manos. Lo recomendable es, todo este tipo de aparatos, guardarlos en un lugar seguro y apartado de la ducha. Cuidado también con las medicinas, hasta las más suaves. Mantenlas en altura y en un armario cerrado con llave.
En el salón
Lo antes posible, enseña a tu hijo a tener cuidado con la chimenea y con la estufa, causas principales de quemaduras (instalar una verja de protección es muy aconsejable). También, si tienes plantas, sensibiliza a los pequeños de sus peligros: algunas pueden ser tóxicas si se ingieren.
Y terminaremos con un último consejo, muy útil para todas las estancias del hogar: anticipándose a los posibles accidentes, estarás evitando la gran mayoría de ellos. Observa el entorno y estudia que objetos pueden ser peligrosos, o que circunstancias de riesgo pueden sobrevenir. Evitar el peligro es primordial.
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