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La bronquiolitis es una infección aguda de los pulmones de origen viral, que afecta principalmente a bebés y a niños pequeños. Esta infección se caracteriza por una inflamación de los bronquíolos, que son los pequeños canales a continuación de los bronquios que conducen el aire a los alvéolos pulmonares.
Esta enfermedad forma parte de las cinco causas más frecuentes de hospitalización entre los niños de menos de dos años. Los niños afectados por la bronquiolitis, tienen una respiración costosa y silbante. Una rápido intervención es primordial, pues las complicaciones pueden ser serias. El virus se transmite a través de las vías aéreas y llega a través de objetos infectados, como las manos, estornudos o secreciones nasales. Otoño e invierno son las temporadas donde la bronquiolitis es más frecuente.
Síntomas de la bronquiolitis
Signos precursores: Un resfriado con flujo nasal importante, estornudos, ligera fiebre, falta de apetito, tos muy seca,...
Entre los siguientes dos y cinco días: fiebre, tos seca y fuerte, estrechamiento del pecho cuando el niño trata de respirar, respiración silbante, costosa y rápida,...
A veces, la enfermedad genera una deshidratación, que está originada porque el niño, al toser demasiado, absorbe líquido por la boca. En esos casos, los bebés pueden mostrarse irritables, tener los labios y la lengua secos o llorar sin lágrimas.
Signos de empeoramiento:
- Coloración azulada en la piel, labios y uñas, debido a falta de oxígeno.
- Estertores sonoros (durante la inspiración se produce una sucesión de ruidos secos).
- Demasiadas respiraciones por minuto (más de 40)
- Aumento de las pulsaciones. Cerca de 200 pulsaciones cardíacas por minuto.

Medidas de higiene
Sobre todo, tenemos que evitar los riesgos asociados a la transmisión del virus por las manos o el aire. He aquí unas simples medidas para prevenir:
- Lavarse a menudo las manos y hacerlo en profundidad.
- Desinfectar diariamente todos los objetos y superficies que están al alcance del pequeño.
- No exponer al niño al humo de cigarrillos, ya sea dentro de la casa o en lugares públicos.
- No exponer al niño a la presencia de personas infectadas.
Debemos destacar que la estancia en guarderías aumenta de manera significativa el riesgo de ser infectado por el virus respiratorio de la bronquilitis. En un período de epidemia, sí es recomendable no llevar al niño a la guardería antes de la edad de seis meses para prevenir las formas graves de bronquiolitis.
Un último consejo: al igual que ocurre con la mayoría de las enfermedades infantiles, la lactancia materna le proporciona al niño los anticuerpos que no todavía no ha tenido tiempo de desarrollar pero que le son muy necesarios. Otro beneficio más de la lactancia.
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