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El porcentaje de niños con obesidad infantil ha aumentado sustancialmente en estos últimos años y es demasiado elevado. Y la obesidad infantil es un problema muy serio. Prevenir esta enfermedad desde la más joven edad es un objetivo esencial. Y también delicado: cualquier error puede tener consecuencias graves y duraderas. ¿Cuáles son las causas de sobrepeso en los niños y cómo hacerse cargo de él? Esas preguntas y otras intentaremos resolvértelas en el siguiente artículo.
Como ya dijimos anteriormente, la obesidad infantil afecta cada día a más niños. El porcentaje es tal, que se ha llegado a hablar de una verdadera “epidemia”. Y es que estamos ante la enfermedad nutricional más frecuente en niños y adolescentes en los países desarrollados. Y es un asunto inquietante ya que si no se actúa, estos niños que ahora están demasiado gruesos, mañana serán adultos con obesidad.
Estamos hablando de obesidad, pero… ¿realmente sabemos lo que es?
¿Qué es la obesidad infantil?
La obesidad corresponde a un aumento excesivo de la grasa corporal del organismo, en una proporción tal que puede tener una influencia sobre el estado de salud del pequeño.
Cuidado: no debemos confundir “obesidad” con “sobrepeso”. Como decíamos en el párrafo anterior, la obesidad es una excesiva acumulación de energía en forma de grasa corporal en relación con el valor esperado según el sexo, talla y edad del niño. En cambio, cuando hablamos de sobrepeso nos encontramos con un peso corporal mayor (que no excesivo) en relación al valor esperado según sexo, talla y edad. No obstante, ambas cosas hay que controlarlas.
¿Problemas que acarrea la obesidad infantil?
Los problemas que acarrea la obesidad en los niños se presentan a corto y a largo plazo. A corto plazo, la obesidad infantil puede traerle al niño problemas físicos como diabetes tipo II, triglicéridos y colesterol altos, hipertensión, trastornos hepáticos,… y también psicológicos, como baja autoestima o rechazo social,…A largo plazo, la obesidad acarrea estos mismos problemas, pero agravados. Existen estudios que indican que la obesidad puede llegar a acortar la esperanza de vida 13 años.
La solución a este problema pasa, principalmente, por realizar unos profundos cambios de hábitos de vida. Modificando algunos hábitos alimenticios podríamos llegar a combatir eficazmente este problema. ¿Cuáles son esos hábitos? Vamos a comentarte los más elementales. Por ejemplo, debemos Inculcar a nuestros hijos unas buenas costumbres alimenticias. Además, esto debe ir acompañado del fomento de la actividad física (cuando hablamos de actividad física no hablamos sólo de “deporte” puro y duro, también hablamos de juegos, excursiones al campo, paseos en bicicleta,…).
Todos estos nuevos hábitos deben ir acompañados de algo fundamental: el ejemplo de los padres. Y es que la obesidad infantil en gran parte es debida a los hábitos de los propios padres. Y una buena forma de empezar a combatirlos es cambiando nuestras propias costumbres.
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