|
El primer educador del niño, y el más importante, es el padre. Cuando ayudas a tu hijo a aprender a leer y a escribir, le estás dando herramientas al pequeño que le servirán toda su vida. Leyendo con tu hijo, le estarás ayudando a desarrollar el gusto por la lectura. La lectura les proporciona a los padres la ocasión de entablar un diálogo con sus hijos sobre los textos leídos y comentar las ideas y las cosas que se han visto en la lectura. Este diálogo es esencial para ayudar al niño a desarrollar sus habilidades orales, que a su vez le ayudarán en la lectura y la escritura.
Un niño comienza el aprendizaje de la lectura y la escritura desde preescolar. Los niños son más aptos para desarrollar actitudes positivas frente a la lectura y la escritura y adquieren rápidamente las habilidades básicas para leer y escribir. Una vez que el niño comienza a leer y a escribir, es hablando con él (antes que más enseñándoles técnicas) como le enseñarás a comprender la importancia de la lectura y de la escritura.

Tu hijo puede aprender a leer y a escribir más fácilmente con tu ayuda. Ejercitándose regularmente, éstos adquirirán mayores habilidades lectoras y escritoras poco a poco. Al mismo tiempo, tu hijo desarrollará un espíritu crítico y establecerá una relación más profunda con las historias y textos leídos. La lectura puede constituir una actividad familiar sin fronteras. El niño debe aprender a leer no sólo en la escuela. Es importante, en calidad de padre, buscar ocasiones de aprendizaje para vuestro hijo.
Es importante que un hijo sepa que los padres confían en él. Por ello, es igualmente importante que lo animéis y le deis confianza. Nunca compares el rendimiento de tu niño con el de otros niños. El aprendizaje de la lectura y de la escritura no se hace instantáneamente. Los niños aprenden a leer y a escribir con el tiempo, la práctica y la ayuda de sus padres y profesores. Este aprendizaje no es siempre fácil y el niño debe saber que sus esfuerzos son valorados.
|