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Fotografiar a los niños supone ciertos desafíos, aunque da numerosas satisfacciones. Sabemos que puede resultar muy frustrante no captar bien ciertos momentos. E igualmente, conocemos la satisfacción de lograr captar la alegría que ilumina las caras de los niños en un momento determinado: jugando, riendo,... Queremos que cuando tomes fotos de tus hijos, siempre sientas esa satisfacción y que esos instantes captados se conviertan en un tesoro que disfrutarás toda tu vida. Para ello te hemos preparado unos fáciles consejos que te permitirán mejorar con la fotografía.
Mucha paciencia
Muchos papás intentamos que nuestros niños posen para la cámara cual modelos, pero éstos no disfrutan siendo modelos por regla general. Los niños tienen un límite de dos o tres minutos antes de empezar a molestarse por las fotos de los papás. Tras ese tiempo, el deseo de ir a correr y a jugar se hace demasiado fuerte. Así que no los fuerces a quedarse en el sitio demasiado tiempo. Además, prueba dándoles algo para mejorar ese momento: un globo, su juguete preferido,… esto provocará una expresión más natural en ellos. Haz de una sesión de fotos entretenimiento y descanso.

Convierte las fotos en algo habitual
No son pocos los padres incapaces de sacar a sus hijos en fotografías sin que aparezcan forzados o sin que hagan gestos, al sentirse “raros” delante de la cámara. Los pequeños estarán más naturales si la cámara de fotos es una parte integrante de su vida diaria, en lugar de ser sólo “la que aparece en los momentos especiales”. Si conviertes la cámara en algo usual de su vida diaria, estarán más agusto frente a ella y esto hará que sus retratos sean mucho más naturales.
Para hacerlo, al inicio saca la cámara una o dos veces a la semana. Poco a poco se irán acostumbrando a ella. Ellos se acostumbrarán y tú ganarás práctica en encuadre, etc. Si continúan haciendo el "payasete" delante de la cámara, entra en su juego y divertíos. Las "caras" y los "tonterías" forman parte de la infancia.
El fondo de las fotos
El fondo de las fotos puede ser molestos y estropear una buena toma. Si el fondo no te agrada, no tengas miedo de acercarte y centrar la foto sobre sus caras. Así, aumentará el interés y la vida de la imagen.
Ver los ojos de los niños
Entre los adultos, las fotografías de nuestros amigos y familiares las hacemos al nivel de la mirada. ¿Por qué no hacemos eso con los niños? Tenemos que realizar las fotos a su altura. Para ello, debemos ponernos de rodillas o incluso sentarnos en el suelo y así tomaremos las fotos al nivel de los niños.
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