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Para viajar con niños, ninguna edad es del todo buena ni del todo mala: todas tienen sus pros y sus contras. A continuación, te mostraremos las características de cada grupo de edad, con sus ventajas e inconvenientes, y así poder decidir en consecuencia.
Niños con menos de 6 meses de edad
La ventaja de estas edades tan tempranas es que los niños son muy fáciles de llevar: duermen casi todo el día, en casi cualquier parte, no son demasiado pesados, no se mueven,… Pero, claro, estos niños requieren de una atención constante. Además, la lactancia puede ser una molestia. El material que hay que transportar para viajar con niños de esta edad (pañales, toallitas, etc.) puede también representar un desafío.
Niños de entre 6 meses y 3 años de edad
No son pocas las personas que afirman que viajar con niños de entre 6 meses y 3 años de edad, es un desafío importante (aunque enriquecedor para todos).
A esta edad los niños lo tocan a todo, deben ser alimentados por los padres, no andan mucho (y pesan más que los niños de menos de 6 meses). Aunque pueden ser transportados en una mochila, necesitan de mucho material también: pañales, biberones, alimentos, etc. Estos son las contras.

¿Y los pros? Pues viajar con tus hijos siempre es enriquecedor. Es una excelente ocasión para que tus hijos descubran un poco de mundo y que vean la maravillosa experiencia que es viajar todos juntos. Lo único que debes encontrar es una aventura menos exigente, que os permita disfrutar del viaje a todos.
Niños de entre 3 y 5 años de edad
Ya estamos en una edad en la que el niño comienza a ser limpio, a comer sólo e, incluso, a andar “buenas” distancias (con un entrenamiento y habituación previos). Es una edad interesantísima para viajar, ya que el espíritu de descubrimiento se desarrolla muy rápido. En un viaje a estas edades, un niño puede evolucionar muy rápidamente en muy poco tiempo. Los días son como semanas concentradas.
Niños de más de 5 años de edad
Quizás estemos en el momento más idóneo para viajar de los presentados anteriormente. Pasados los cinco años, los niños soportan más fácilmente los viajes largos y las largas caminatas. Además, hasta pueden llevar una pequeña mochila con una parte de su material y participar en la organización del día. Evidentemente, habrá que estar dispuesto para negociar.
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