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¿Porque es un poco más grande o un poco más redondo que sus otros compañeros de clase, tu niño no está a gusto y se siente mal? Acomplejado, sufre por su pequeña diferencia. ¿Cómo ayudarle? Vamos a darte unos sencillos consejos.
Sí, es verdad, sus orejas son algo más grandes de lo normal. O puede que tenga que llevar gafas con una graduación alta. O es alto y espigado en relación con los niños de su edad. Y aunque a nosotros nos parezcan "tonterías", puede que no sea el caso de sus compañeros de clase, cuya mirada y comentarios burlones acomplejan al niño. ¿El resultado? El niño se siente acomplejado y se obsesiona con esa parte de su cuerpo que le desagrada. Debemos ayudarle y procurar transformar esa pequeña diferencia en un triunfo y una lección para la vida.
Generalmente los niños no se ponen preguntas con respecto a su propia imagen. Cuando se plantean cosas es debido a que otros compañeros de clase o amigos del parque, le han dicho algo que le ha hecho plantearse la situación. Y como padres debemos estar atentos: ¿nuestro hijo riñe a menudo con otros niños? ¿No quiere a ir a la escuela? ¿No quiere ir más a la piscina? Signos como estos deben alertarnos.
Debemos buscar una explicación a su comportamiento: "¿Por qué reaccionas así?", "¿Tienes algún problema?", "¿Hay algo que te inquieta?" Escúchalo atentamente dejándolo expresarse libremente. Sobre todo, debes evitar respuestas del estilo de "No les escuches. Son tontos". No intentes tampoco minimizar el sufrimiento del niño con frases como "venga, que no es nada" o "¿exageras un poco, no?".
Buscad juntos una solución al problema. Aconséjale no caer en la misma trampa que los otros niños y reñir con ellos. Explícale que, generalmente, cuando los niños se meten con otros por ese tipo de diferencias, lo hacen por envidia o celos. Y que lo único que intentan es debilitarle o hacerle sentir mal para que sea más frágil y sentirse ellos mejor. Pero que lo que tiene que hacer es sentirse más fuerte, que vean que con él no van a poder. Y dale confianza y seguridad a tu hijo. Refuerza sus muchas virtudes y poténcialas.
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