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Alimentación infantil: 4 - 9 años

Alimentación infantil. Alimentación en los niños de 4 a 9 añosEstamos ante un período muy oportuno para inculcar y asentar en el niño unas correctas costumbres nutricionales y alimenticias. Esas buenas costumbres son, por ejemplo, la importancia del desayuno, lo esencial del consumo de frutas y verduras, horarios de comidas establecidos, limitar el consumo de comida poco saludable,...

El desayuno es esencial para esta edad y para cualquiera. Acostumbrar desde la edad temprana al niño a tomar un desayuno rico, le proporciona una buena base para un saludable equilibrio alimenticio posterior. Mediante el desayuno le permitimos al organismo rellenar completamente la energía tras el ayuno nocturno. Además, es indispensable para poder responder bien a las obligaciones escolares del día que se avecina.

Éste debe proporcionarle el 25 % de las necesidades energéticas diarias. Un desayuno equilibrado debe estar compuesto por un producto lácteo para el calcio, cereales como el pan o cereales, para los glúcidos complejos, fruta para la vitamina C, bebida y algo (poco) de materia grasa (mantequilla) para la vitamina A. Esta comida matinal permite una mejor repartición de los aportes energéticos en el ajetreado día del niño.

Si antes hemos hablado de la importancia del desayuno, la merienda también es una comida importante para el niño, ya que asegura, además, una correcta repartición entre el consumo de glúcidos y el consumo de lípidos. Ésta debe aportarle entre el 10 y el 15 % de la energía diaria. La merienda debe contar con un producto lácteo, cereales y una bebida. Además, para el niño la merienda es un tiempo de descanso después de un día de actividad intensa en la escuela, permitiéndole reponer fuerzas. Y también sacia su hambre, para que no tenga posteriores "tentaciones" delante de la tele esperando la cena.

Con el desayuno y la merienda, el niño aprende así a estructurar sus comidas, dificultad actual en las sociedades occidentales que conducen al "picoteo", con el consiguiente riesgo de patologías, como la obesidad, por ejemplo.

Las frutas y las verduras son una fuente inagotable de nutrientes para preservar la salud del niño: proteínas vegetales para el equilibrio, fibras alimenticias para un tránsito intestinal armonioso, vitaminas, minerales y oligoelementos para la vitalidad,... Las verduras proporcionan, por ejemplo, el ácido fólico imprescindible en la multiplicación de las células del organismo.

Además de sus beneficios en la salud, las frutas y las verduras ofrecen tal diversidad de gustos y colores que sería una verdadera lástima no disfrutarlas.  Inculquemos en los niños el amor por estos alimentos tan saludables.





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